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Historia de la moda

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HISTORIA DE LA MODA

• PREHISTORIA

Durante el período paleolítico (20.000 al 9.000 AC), el hombre nómade, para protegerse de las inclemencias del tiempo y de la naturaleza, comienza a cubrirse con las pieles de los animales que caza para alimentarse. A las pieles hay que darles forma y evitar que se descompongan por lo que nacen los primeros procesos de curtido, que eran por demás rudimentarios. Las mujeres tenían la tarea de masticar las pieles hasta que las mismas quedaran aptas para su uso, por suerte rápidamente se descubrió que también se podían ahumar, mojar y curtir con sustancias vegetales o animales específicas. Para el hombre prehistórico, la necesidad primaria de protección se convierte rápidamente en una forma de diferenciarse y a la vez de agruparse, por lo que el acto de vestirse y hasta de ornamentarse comienza a tomar otra dimensión simbólica y a funcionar como un elemento diferenciador de sexo, actividades sociales, edades, roles, etc. Con la llegada de la vida sedentaria en el período neolítico (9.000 a 6.000 AC) el hombre se organiza socialmente y se establece con viviendas fijas, cultivos y cría de ganado, Ya no tiene que perseguir y cazar animales para sobrevivir, ahora comienza a producir sus propios alimentos y a explotar sus subproductos. Con la invención del telar las mujeres empiezan a tejer la lana de las ovejas y a hilar fibras vegetales como el algodón, el lino o el cáñamo. Nace así el primer traje que era simplemente una tela que así como salía del telar se enrollaba alrededor de la cintura y se acompañaba por otro cuadrado de tela que se colocaba sobre los hombros y se sujetaba con broches. El SARONG, una especie de pollera primitiva, era usado tanto por hombres como por mujeres y es el primer ejemplo de este SISTEMA ABIERTO DE VESTIMENTA que va a utilizarse hasta la caída del Imperio Romano. Este sistema se va a caracterizar por no utilizar ni moldes, ni cortes, ni costuras para armar las prendas que solamente se colocan sobre el cuerpo y se sujetan de diferentes maneras. Los trozos de tela irán aumentando sus dimensiones a la vez que se comienzan a plegar y drapear cada vez más, convirtiéndose en uno de los símbolos antiguos de civilización y status. El traje cerrado, entallado, ajustado y con pantalones (solo usado por los pueblos nómades esteparios de a caballo) será considerado de bárbaros.


• MESOPOTAMIA

Los pueblos mesopotámicos (asirios, Caldeos, fenicios, etc.) usaban faldones y chales cuadrangulares tejidos con vellones de lana o lino, dichos vellones comenzarán a descender hacia los bordes de los tejidos y se transformarán así en los primeros flecos de la historia. Más adelante se agregarán túnicas con mangas decoradas para uso exclusivo de altos dignatarios y botas de cuero flexibles. A partir de aquí y hasta mediados del siglo XX, las clases altas (reyes, sacerdotes, nobles, etc.) tendrán el privilegio de vestirse y ornamentarse en primer lugar, siendo copiados por el resto de las clases sociales y reforzando su poder (político, social o económico) a través del uso exclusivo de materias primas caras y trabajadas artesanalmente. El color morado lo usaban solo los nobles ya que era un color muy caro. 





• EGIPTO

En el antiguo Egipto (3.000 a 300 AC) el vestirse y el calzarse eran un privilegio de clase, las clases más bajas y los esclavos apenas si usaban un andrajoso taparrabos e iban rigurosamente descalzos. Las clases altas (faraones, sacerdotes, nobles) usaban prendas tejidas con fibras de lino o pámpano (hoja de vid). El lino, fresco y fácil de lavar, era considerado un material sagrado ya que con él se confeccionaban las vendas que se usaban para envolver a las momias; mientras que la lana estaba prohibida y estaba catalogada como impura por ser una fibra animal. Durante el Imperio Antiguo la prenda característica usada por los hombres poderosos era el SCHENTI un trozo de tejido a modo de pollerín que se ceñía alrededor de la cintura con un cinturón de cuero repujado, bordado e incrustado con piedras preciosas denominado NEKET. Los altos dignatarios los usaban plisado y muy almidonado. Más adelante, durante el Imperio Nuevo, los faraones agregan a su atuendo una túnica larga y semitransparente, realizada con una sola pieza de tela, denominada KALASIRIS y que podía tener flecos en su borde. De esta manera queda conformado el TRAJE TALAR, que será utilizado por los altos dignatarios en ocasiones ceremoniales especiales. Las mujeres usaban el denominado KALASIRIS FEMENINO, que era como una larga pollera que se enrollaba alrededor del cuerpo desde las axilas y hasta los tobillos. La forma de sujetar esta especie de "pareo antiguo" podía variar, tomando un hombro o atándose a la espalda con tirantes y dejando o no un pecho al descubierto. Debemos tener en cuenta que en ese entonces las normas sociales o morales no ponían un acento erótico sobre el busto femenino por lo que no había problemas en dejarlos a la vista de todos. Esta prenda femenina también se llevaba plisada y acompañada por grandes collares pectorales, capas cortas o túnicas semitransparentes (HAIK) con mangas y sujetas a la cintura con cinturones similares a los NEKET. Las prendas eran livianas, frescas y de colores claros (las tonalidades más comunes iban desde el blanco puro hasta un débil color té con leche), por lo que el peso material y hasta visual estaba colocado en la elaborada y maciza joyería de oro y piedras preciosas, en las pelucas y tocados y en el maquillaje, usado indistintamente por hombres y mujeres.

• GRECIA

Ciertas características de la sociedad griega antigua (2500 a 146 AC) van a influir fuertemente en las propiedades de la indumentaria utilizada por los pobladores de las numerosas ciudades estado que por ese entonces conformaban el país que hoy conocemos como Grecia. El culto al cuerpo masculino totalmente trabajado debido al ejercicio físico practicado por atletas y guerreros, el rol social de la mujer, que ni siquiera era considerada ciudadana y la práctica abierta de la homosexualidad masculina, van a determinar formas de indumentaria de líneas sencillas que resaltan la figura y muestran el contorno en el caso de los hombres y que cubren casi totalmente el cuerpo en el caso de las mujeres. Los trajes consistían en rectángulos de tela de tamaño variable que se enrollaban o colgaban del cuerpo sin cortar la tela para ello. Los paños de lino o lana se acomodaban sobre el cuerpo de manera que generaran múltiples pliegues, frunces y drapeados; representando así sobre el cuerpo el acanalado típico de las columnas. Como el sistema de vestimenta continuaba siendo abierto, dichos plegados se lograban a partir de la utilización de grandes cantidades de telas, de numerosos ceñidos realizados con cintas y broches de oro denominados fíbulas, con la colocación de las prendas mojadas sobre el cuerpo también mojado y el uso de bolitas de plomo que aseguraban una caída perfecta de la tela. Durante mucho tiempo se creyó que el traje griego era blanco o del color natural de la lana o el lino, este error común tiene su origen en el hecho de que tanto la arquitectura como las esculturas antiguas que se descubrieron habían perdido su color inicial, quedando a la vista solo el mármol blanco. Tras largas investigaciones se ha demostrado finalmente que las prendas griegas eran muy coloridas y tenían numerosos motivos decorativos bordados, en su mayoría provenientes de los ornamentos de su arquitectura (ovas, grecas, flores y animales). A veces las clases bajas teñían sus vestidos de un color marrón rojizo (una práctica que era observada con desaprobación por las autoridades atenienses), las clases altas, en cambio, preferían incorporar colores vivos como el rojo, amarillo, verde o morado. La prenda básica tanto para hombres como para mujeres era el CHITON, ellos lo usaban hasta las rodillas y en general prendido sobre un solo hombro, ellas hasta los tobillos, sujeto en ambos hombros y con grandes drapeados sobre el pecho, cintura y caderas. Haciendo un paralelismo con los estilos de columnas utilizados en la arquitectura, el chitón podía ser DORICO o JONICO, el primero era de lana, pesado y mucho más simple; mientras que el segundo, de lino, era ligero y mucho más drapeado. Para salir a la calle las mujeres debían cubrirse con un manto largo, el PEPLOS, que se enrollaba alrededor del torso, sobre los hombros y los brazos (por influencia romana también va a comenzar a cubrir la cabeza). El hombre también se cubría con un manto, cuyo simbolismo era jerárquico, y cuya forma y nombre podía variar: el HIMATION era un manto extremadamente largo de 3 metros de ancho por 1,5 de largo que cubría casi todo el cuerpo; la CLAMIDE, en cambio, era una capa corta que usaban jóvenes, atletas y soldados, muchas veces sin el chitón debajo.

• ROMA

El Imperio Romano (753 AC a 476 DC) va a abrir líneas comerciales con el lejano oriente que permitirán el ingreso de materiales tan ricos como la seda, desde China, los hilos de oro, de plata, de seda y nuevos colorantes, que serán tomados por la clase alta para generar una vestimenta sumamente recargada y distintiva. Las primigenias pampanillas de lino se sustituyeron por una TÚNICA cosida en ambos laterales, al unir el chitón griego con las influencias que llegaban desde los pueblos bárbaros. Los hombres la llevaban hasta la rodilla, salvo e190.162.229.120 17:32 9 jun 2013 (UTC)n ocasiones especiales como en las bodas cuando llegaba hasta los pies, y sujeta en la cintura. Cuando llevaba mangas hasta el codo recibía el nombre de DALMATICA y cuando tenía bordados TÚNICA PALMATA. En ciertas ocasiones se comienzan a usar dos túnicas superpuestas: una interior, la SUBCULA y otra exterior, la túnica EXTERIODUM. Los patricios llevaban las túnicas debajo de la TOGA (los soldados y trabajadores como prenda única), el manto jerárquico masculino que se convirtió en una de las prendas características de las clases altas del Imperio. Para enrollar en torno al cuerpo este semicírculo de tela de enormes dimensiones se requería de una considerable destreza y en la práctica hacía imposible cualquier tipo de actividad física.  Los senadores la llevaban blanca, los muchachos patricios la lucían con el borde púrpura (toga  praetexta), pero al llegar a la pubertad, en una ceremonia ritual, se les sustituía por otra totalmente blanca: la toga virilis. La toga de luto era de color oscuro y se llevaba a veces sobre la cabeza, al igual que en ciertas ceremonias religiosas.

El traje femenino era muy parecido al masculino aunque la túnica era mucho más larga, en un principio era de lana, luego se incorpora el lino y el algodón y más tarde la seda; los colores preferidos eran el rojo, amarillo y azul y la ornamentación se completaba con ricos bordados y orillos de oro. La STOLA era una prenda similar pero con mangas que a veces se llevaba superpuesta a las túnicas sin mangas, para salir de las casas el atuendo se completaba con un gran manto rectangular bastante parecido al griego que se denominaba PELLA y un velo que debía cubrir la cabeza.

• BIZANCIO

Cuando el Imperio Romano de Occidente cayó en manos de los bárbaros en el año 473 DC, el Imperio Romano de Oriente quedó aislado y se transformó en el Imperio Bizantino, el cual se convirtió en el centro natural del comercio con el interior de Asia. La influencia oriental, los mandatos cristianos y la herencia greco-romana se combinaron para dar origen a tipologías de túnicas y mantos cortadas en pesados y trabajados géneros orientales: damasco, seda, tejidos de oro. La sencillez del antiguo traje romano se sustituyó por la el colorido alegre de franjas, borlas y joyas del Este pero con una función muy precisa: esconder y oscurecer el cuerpo, solo quedaban al descubierto los ojos como reflejo del alma. El traje adquiere así un fuerte carácter jerárquico y eclesiástico cuyos principios de seducción y utilidad están completamente anulados. Las tipologías, iguales tanto para hombres como para mujeres, se basan en el uso de una doble túnica (la primera de mangas estrechas y la segunda, de mangas anchas que cubren las muñecas, incrustada con piedras preciosas y denominada dalmática), que pueden diferenciarse en cada sexo solo por la posición del cinturón. Completaba el cuadro un manto semicircular que se sujetaba al hombro con un gran hebilla o broche enjoyado denominado clavus; la Emperatriz y el Emperador debían llevar por encima el manto Imperial, ricamente bordado y de color púrpura, color que solo ellos por su jerarquía podían usar. El nivel de bordado llegaba a tales extremos que hay descripciones históricas que narran la existencia de mantos de senadores que tenían representadas series completas de motivos que narraban escenas de la vida de Cristo. Todas las tipologías de prendas desarrolladas en Bizancio (mitra, casulla, tablión) se transformarán poco a poco en prendas totalmente litúrgicas y desaparecerán de la indumentaria civil bien entrada la Edad Media, en la actualidad varias de ellas se encuentran tanto en la vestimenta de la Iglesia Católica como en el traje de los sacerdotes ortodoxos.

• LA EDAD MEDIA

La caída del Imperio Romano y las invasiones bárbaras complican profundamente la situación social, política y económica  de Europa. Durante los primeros años (473 a 1000) se mantienen las tipologías de indumentaria tanto romanas como bárbaras (sistema cerrado de vestimenta) y comienzan a verse mix culturales que tímidamente comienzan a conformar nuevas tipologías. Solo las indumentarias eclesiástica y militar tendrán un rápido desarrollo, la primera de la mano de la consolidación de la Iglesia Católica y de la fundación de las primeras órdenes monásticas y la segunda debido a las guerras constantes con los bárbaros y al desarrollo de las Cruzadas.

Es importante poder ubicar en este primer período de la Edad Media el nacimiento de las armaduras y las cotas de malla porque durante el siglo XX diseñadores como Paco Rabanne y Versace las tomarán como resignificación histórica para sus colecciones. Con las fuerzas bárbaras debilitadas llega la paz a los territorios más castigados por la invasión y los futuros países europeos comienzan a organizarse como tales; se reconstruyen las ciudades, se rearman las redes comerciales y comienza a circular nuevamente el dinero. Durante el denominado período gótico (1000 a 1400) la burguesía comercial comienza a vislumbrarse como una nueva clase social poderosa, que se interpone entre el poder feudal y el eclesiástico, y empieza a generar nuevas tipologías de vestimenta para diferenciarse. Estas nuevas prendas incorporarán detalles de alargamiento de las siluetas que tendrán directa relación con el carácter espiritual y el arte totalmente religioso del momento. Los hombres reemplazan la túnica por chaquetas cortas (JUBONES) que se abrochan con botones delanteros, tienen los hombros y el pecho armados (PERPUNTE), la cintura bien ceñida y un pequeño faldón que apenas cubren las caderas. El jubón se acompaña con las denominadas CALZAS O BRAIES DE FONDO PLANO (el hombre cierra definitivamente su sistema de vestimenta) que se ajustan al cuerpo y se sujetan con cintas atadas por debajo del jubón. En un principio las calzas se denominaban trusas de cadera ya que eran como guantes de piernas de tejido de punto, que se ponían por separado en cada pierna, dejando la entrepierna al descubierto. Las autoridades eclesiásticas ponen el grito en el cielo y rápidamente se coloca un triángulo de tela en la entrepierna para unir ambas piernas; ese triángulo de tela se denomina braie y durante el Renacimiento va a dar origen a la bragueta. Los abrigos que usaban las clases altas serán la HOPALANDA y la COTARDIA, el primero era un tapado ancho y elegante con mangas muy amplias, un cuello alto hasta las orejas, capucha y forro de piel; mientras que el segundo se llevaba abotonado por delante desde el cuello hasta los pies. Las capuchas de los abrigos se comenzarán a independizar para generar uno de los tocados típicos del momento: el LIRIPIPE, una especie de turbante desarmado que tenía una cola de dos metros de longitud, que solía llevarse cruzada al pecho y cayendo desde el hombro por la espalda o envuelta en el brazo derecho. La imagen de la mujer continuará largamente mimetizada con las imágenes religiosas, por lo que su silueta estará oculta y borrada tras metros y metros de tela de sus dobles túnicas y mantos. Son frecuentes las largas colas y el ensanchamiento de las mangas que llegan hasta el piso y los cortes en los laterales de los modelos denomiandos SURCOTE para lucir ambas telas. Hacia el siglo XV, ya preanunciando el Renacimiento, la túnica se reemplazará por la ROBE: un traje de una sola pieza ajustado al torso, con lazos en la espalda, falda ancha con una larga cola de hasta 5 metros, la cintura marcada y el estomago aplastado por el agregado interior de placas de metal o marfil (antecedentes directos del corset). Las damas también lucirán varios sombreros y tocados extravagantes, acompañados por velos y que a veces se atan a la barbilla con una cinta de seda, gasa o terciopelo color negro u oro: • TURBANTES • TOCA: paño de hilo o algodón cuadrangular que llegas hasta los hombros y se puede usar sostenido por una corona • HENIN: cono o bonete alto de cuya punta cuelga hacia abajo una pieza de gasa • ESCOFION: alto tocado en forma de cuernos • TOCADOS SALCHICHA O CORAZON: rellenados con telas • TOCADO MARIPOSA: armado con alambres o finas maderas. Durante el siglo XIV el auge de los torneos y las fiestas de las clases poderosas generan modas aún más extravagantes y algunos de los trajes pasan a denominarse vestidos disfrazados para diferenciarlos de los de uso diario o común: los vestidos y las calzas se colorean vivamente, se dividen con dameros o rombos, se usa una pierna y un zapato de cada color; las damas bordan en sus vestidos los escudos de armas de sus familias, emblemas, canciones de amor (ESTOLAS HISTORIADAS). Los bordes de los jubones se festonean con hojas o pétalos y se agregan pequeños cascabeles de plata en cinturones, capuchas, puntas de los largos zapatos (POLAINES) y en los ruedos de los vestidos.


• RENACIMIENTO (1400 A 1600)

El carácter universal que dominaba todo el territorio europeo desde el Imperio Romano va a desaparecer definitivamente en este período. Cada nación va a comenzar a diferenciarse como tal por lo que va a surgir la necesidad de generar estilos propios que siempre van a reflejar el poder y la riqueza de las casas reinantes (Italia lo hará a través de la magnificencia de su indumentaria, España, en cambio, por la gran influencia religiosa seguirá volcada al ascetismo medieval de la mano del uso constante del no color: el negro) El poder religioso va a dar paso al poder monárquico; este hecho va a influir profundamente en el aspecto de la indumentaria que va a transformarse en una vestimenta totalmente jerárquica y simbólica. Las clases altas y gobernantes van a comenzar a transformar su figura corporal utilizando implementos artificiales que a la vez que resaltan los atributos propios de cada sexo, destacan su posición social, ya que les impide cualquier acercamiento al trabajo manual. Los tres elementos artificiales que surgen, en España, para modificar y armar totalmente la figura son: el CORSET, el VERDUGADO o armazón de pollera y la GORGUERA (usada tanto por hombres como por mujeres). El corset era colocado a las niñas cuando cumplían los diez años de edad y su finalidad era la de llevar la medida de la cintura a 30 cm. de diámetro, en unos años los huesos de las jovencitas estarían totalmente deformados y su salud seriamente deteriorada, pero sus pechos se verían levantados a la altura de las clavículas y sus caderas lucirían resaltadas hacia ambos costados. El corset utilizado en Inglaterra se va a diferenciar del usado en el resto de los países porque va a terminar en forma de pico agudo sobre el abdomen. El armazón de pollera impuesto por España se denomina verdugado ya que estaba hecho con aros de madera fabricados a partir del arbusto llamado verdugo; éstos se cosían, en orden decreciente de arriba hacia abajo, en una pesada enagua de lienzo de manera que la forma definitiva fuese una especie de cono. Francia copia el verdugado español pero le cambia la forma cónica por la de tambor y lo denomina VERDUGADO DE RUEDA DE CARRO o francés. Italia también copia a España pero levanta la forma cónica por detrás al agregar un cojín colocado sobre la cola (VERDUGADO ITALIANO). En Inglaterra se va a imponer el uso del VERDUGADO DE ROLLO O BUM-ROLL armado con la suma de una tela almohadillada que como una especie de medialuna gigante se colocaba por encima de la cola y la cadera y se ataba sobre el frente. La gorguera tenía como finalidad continuar con el armado de la figura también en la parte superior de la vestimenta pero por sobre todo impedir el movimiento de la cabeza que quedaba permanentemente erguida en actitud de desdén y hacia casi imposible no mirar desde arriba a cuanto subalterno se les cruzara a los reyes, nobles y aristócratas. La gorguera estaba confeccionada con muchas capas de batista y lino almidonado quebradas por otras capas de encaje fuertemente almidonado también. El resultado era un elemento rígido que se colocaba alrededor del cuello y que muchas veces adquiría diámetros y alturas irreales. Cuando los trajes femeninos eran usados con gorguera los escotes desaparecían y los cuellos de las prendas se cerraban a la garganta. Isabel I de Inglaterra, por expreso pedido de las damas de su corte, abre un escote cuadrado y la reemplaza por enormes cuellos de encaje almidonado que enmarcan el rostro, se abren en abanico hacia atrás y se conjugan con alas de gasa armada con alambre, en forma de vulva o corazón y sujeta por detrás de la nuca. Para cubrir todos estos accesorios las damas usaban enormes vestidos llamados ROBE que caían, formando numerosos pliegues, frunces y drapeados, desde los hombros y generalmente abiertos por delante para dejar ver las telas que se encontraban debajo (la riqueza y variedad de telas era tal que siempre a través de dobles mangas, dobles faldas o pecheras se intentaban lucir casi todas); sobre los hombros también se colocaban medialunas rellenas con tela o guata. Los hombres continuarán usando el JUBÓN medieval muy estrecho a la cintura, con mangas dobles, abultadas, de diferentes colores, y repleto de CUCHILLADAS (que nacen en Alemania y luego se extienden al resto de Europa) o rasgaduras que dejan ver forrerías de colores vivos o las camisas blancas que se comienzan a utilizar cada vez con más frecuencia por debajo del mismo. Las cuchilladas, que también se usan también en los trajes femeninos, se llevaban comúnmente en mangas, pecheras y calzones. Por debajo del jubón los hombres lucirán CALZONES ENGLOBADOS y ajustados a medio muslo, acompañados por medias que cubren todo el largo de la pierna y se sujetan al jubón con cintas de seda denominadas AGUJETAS. Para destacar sus atributos sexuales van a colocarse, a la altura de la entrepierna, la BRAGUETA, una especie de vaina prominente rellena con arpillera o telas y ornamentada según la jerarquía del personaje que la luce. El abrigo medieval se acorta y se transforma en el ROPÓN que ensancha la figura y queda como ablusado porque se comienzan a llevar las espadas al cinto. A mediados del siglo XVI, las espaldas se comienzan a ampliar cada vez más, a la vez que se corrige la medida de los hombros con el agregado de medialunas de tela y estructuras internas armadas con madera y rellenas con guata que también servían para disimular la unión de las mangas al resto de la prenda.


• BARROCO (1600 A 1700)

Durante este período histórico se profundizan las diferencias entre los estilos de cada país. En España, por ejemplo, se siguen usando las gorgueras muy altas que en los hombres dan paso a la golilla: un cuello volcado sobre las pecheras, almidonado y realizado con encaje y tela; el verdugado pasa a ser un armazón aún más ancho que destaca las caderas y se denomina GUARDAINFANTE O TONTILLO; los calzones masculinos se alargan y se ensanchan (esto ocurre porque se toma como influencia la moda impuesta en el Renacimiento por Enrique VIII en Inglaterra, que transforma los calzones en RHINDGRAVES). En Holanda, la burguesía rica que ostenta su buen pasar comienza a acentuar la redondez de los cuerpos por debajo de la cintura, tanto en hombres como en mujeres, y se impone la silueta tonel. Se utilizan colores oscuros y mucho negro que contrasta con el blanco puro de las amplias gorgueras o de los cuellos chatos de encaje. El encaje se va a usar con profusión tanto en hombres como en mujeres, aplicado encima de las botas, debajo de los calzones, en mangas y en cuellos. Los hombres van a usar los jubones y los calzones en poco más largos, una camisa blanca por debajo, botas de cuero altas con forma de embudo y rematadas con espuelas, sombrero de ala ancha con plumas y guantes de cuero también muy anchos. Francia, que tomará la delantera estética de Europa durante casi dos siglos, comenzará a tomar como influencia la moda holandesa durante el gobierno de Luis XIII (hacia finales del Renacimiento, el rey incorpora algunos detalles para vestir a su guardia de mosqueteros), pero será su sucesor, el Rey Sol (Luis XIV) el que cambiará definitivamente la tipología de indumentaria masculina. El ocio absoluto y la vida fastuosa en la corte van a generar un gusto por la exageración, la disimetría, la ornamentación abundante y la falta de equilibrio; características que se irán haciendo cada vez más fuertes a medida que se sucedan los reyes y los estilos. Luis XIV va a imponer una nueva tipología en el traje masculino usado en la corte: a los zapatos de punta cuadrada (pico de pato) les agrega un taco rojo de 5 cm. de altura y una hebilla enjoyada sobre el empeine; las medias serán blancas y tres cuartos; los calzones, pegados a la pierna, se extienden unos centímetros por debajo de la rodilla y se adornan con cintas de seda o raso llamadas galantes; el perpunte o jubón se reduce en tamaño y se transforma en el CHALECO; toma protagonismo la camisa blanca que se usa con una gran cantidad de volados y encajes en los puños y por sobre la pechera (JABOT); el atuendo se completa con la CHAQUETA de estilo militar o casaca abotonada que llega hasta las rodillas y tiene cola. El rey comienza a usar un pañuelo blanco de encaje o seda anudado al cuello, el mismo había sido tomado de los soldados que peleaban en Croacia, que usaban una bufanda para protegerse del frío. Durante el reinado de Luis XIV este accesorio pasa de la indumentaria militar a la civil y se denomina moda a la croata o CRAVAT; en el siglo XIX, y luego de algunos cambios, dará origen a la corbata. Las mujeres no van a variar mucho su tipología de indumentaria en este período: se liberan del verdugado renacentista y sus faldas caen mucho más ligeras ya que solo las arman con tres enaguas, cada una de las cuales tenía diferente nombre y color (de adentro hacia fuera: misteriosa, modesta y traviesa), pero se cargan de ornamentaciones con multitudes de flores, lazos, moños y encajes.

• ROCOCO (1700 a 1750)

Durante el reinado de Luis XV se impone el uso de un traje gracioso, galante y de fuerte estilo individual. Los hombres de todas las clases sociales siguen ya la tipología impuesta por Luis XIV (las diferencias estarán marcadas por las diferentes calidades y ornamentaciones) Hacia 1730 aparece en Inglaterra el REDINGOTE, una especie de abrigo-chaqueta de montar que se usa encima de la casaca en los viajes largos, como estos se realizaban a caballo, la chaqueta presentaba un profundo tajo que iba desde la cintura al borde para no dificultar la postura del jinete sobre el caballo. El vestuario femenino va a sufrir un vuelco durante este período gracias a la intervención de Madame Pompadour, una de las amantes favoritas de Luis XV. Esta mujer equipara en riqueza ornamental el traje femenino al masculino al recargarlo con todos los detalles ornamentales que encuentra a su paso: flores (naturales y artificiales), moños, cintas, frunces, encajes, volados, pespuntes y drapeados. Como traje de corte propone un modelo de tres piezas que visualmente se podría definir como un vestido abierto; retoma el armazón de pollera, que va a ser denominado PANIER (canasta o panera en francés) y que para ocasiones importantes va a llegar a medir cinco metros y medio de diámetro. Para estar en casa por la mañana en momentos de intimidad se van a usar modelos parecidos llamados CONSIDERACIONES cuya longitud no va a superar los dos metros de diámetro. Con respecto a los armazones de falda el colmo de la exageración para resaltar las caderas va a imponerse desde Inglaterra cuando se comiencen a usar los ARMAZONES DE CODO, gigantescas estructuras de forma casi rectangular, armadas con maderas, que se colgaban de la cintura. Por encima del corset y el panier, Madame Pompadour coloca una enorme FALDA, desde la cintura al piso, que se complementará con una CHAQUETA SOBREFALDA (el cuerpo del vestido) que si bien bajará por la espalda como una sola pieza, en la parte delantera se abrirá sobre el pecho y las piernas en forma de V. La chaqueta tendrá escote cuadrado (puede quedar el pecho al descubierto pero nunca los hombros), mangas que terminan a la altura del codo denominadas pagoda y lo suficientemente anchas como para permitir que desde su interior salieran hacia la muñeca una multitud de volados dobles o triples de encaje), una abertura en forma de V hacia la cintura sobre el pecho y otra en forma de V invertida (desde la cintura hacia el piso) sobre la falda. La abertura sobre el pecho deberá ser cubierta con la denominada PIEZA DE ESTÓMAGO que no deja ver el corset y en general se moldeaba como un escudo y era endurecida con cartón o ballenas. También se podía llevar, en lugar de esta pieza, una especie de pequeña camisa que cubría el corset, se deslizaba por debajo de la chaqueta y solía llamarse CUBRE CORSET. El punto de destaque visual de esta cargada indumentaria debían ser las caderas por lo que se implementa también el uso de las llamadas falsas caderas (unas especies de almohadones que se colgaban desde la cintura y se colocaban por encima del panier) y un pliegue de tela que cae por la espalda de la chaqueta, se encuentra unido al cuello, forma la cola y tiene como finalidad borrar el entalle visual posterior del traje: el sacque. Cada pequeño detalle ornamental de este vestido chaqueta fue bautizado con un nombre específico por las damas de la corte: - los lazos, moños y cintas que decoran la pieza de estómago se denominan el perfecto contenido - el bordado blanco de encaje que lo remata se llamaba tucker - los volados dobles o triples de encaje que salen desde el interior de la manga pagoda: comprometedores - el ramo de flores naturales que siempre se colocaba sobre el lateral izquierdo del escote: tocad aquí.

• NEOCLASICO (1789 - 1830)

Luego de la Revolución Francesa el lujoso y estrafalario estilo cortesano que había dominado las cortes francesas durante el Barroco, el Rococó y la primera parte del estilo Neoclásico es reemplazado por las nuevas tipologías que impone la burguesía, principal impulsora de la revolución que se encontraba ahora al mando de la Nación. Los burgueses, en su afán por diferenciarse de los reyes absolutistas que habían mantenido al pueblo sumido en una pobreza total, mientras pasaban sus días de fiesta en fiesta, retoman los valores, los ideales y algunas marcas culturales de la antigüedad clásica grecorromana. Esto se ve claramente reflejado en las obras de arte, en la decoración de interiores, en la arquitectura y por supuesto en la vestimenta del momento; siendo estas manifestaciones las que componen el denominado estilo Neoclásico. Con relación a la indumentaria se pueden distinguir tres etapas englobadas dentro del estilo neoclásico: • El estilo neoclásico propiamente dicho, que se desarrolla durante el reinado de Luis XVI y culmina con la revolución en el año 1789. En este período las líneas de la moda serán dictadas por la esposa del rey María Antonieta, quién no hará más que llevar al extremo la ornamentación y las formas del Rococó, desarrolladas años antes por Madame Pompadour. • El estilo Directorio y Consulado que abarca el final del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX. • El estilo Imperio comienza a desarrollarse cuando Napoleón llega al poder y, traicionando los preceptos básicos de la Revolución, se declara Emperador, culminando hacia 1830 luego de su caída y de la posterior restauración de una nueva monarquía.

Durante el Directorio y Consulado los hombres se van a desprender de todos los ornamentos que llevaban en los estilos posteriores y solo continuarán usando largos pantalones entallados, ceñidos y en colores claros, acompañados por camisas blancas, chalecos cruzados con dos hileras de botones y chaquetas entalladas con cola; para viajar se continúa usando como ropa de abrigo el redingote, prenda que había nacido durante el Rococó. Como complemento se usarán las corbatas altas, siendo todavía grandes pañuelos de seda complicadamente atados sobre la garganta, las botas de caña alta o los escarpines acordonados y los altos sombreros de copa. La figura femenina será la más beneficiada ya que se liberará de la tortura del corsé, del panier, de las pelucas y de los estrafalarios tocados. Su figura retoma la de la antigüedad clásica en todo sentido y al pelo natural, corto y levemente ondulado se agregan vestidos camisón, muy escotados (por primera vez los hombros quedan al descubierto), de talle alto, princesa o Imperio (corte horizontal que se realiza justo por debajo del busto), largos hasta los tobillos y realizados en telas muy livianas, semitransparentes y de colores siempre claros (batista, muselina, gasa, lino). Estos vestidos se llevaban prácticamente sin ropa interior, las señoras con figuras menos privilegiadas agregaban algún calzón color piel y fajas o vendas que les sostuvieran un poco el busto, y se colocaban humedecidos con perfume, sobre el cuerpo que previamente se había mojado también, para generar pliegues en la tela. Se generaban así figuras sumamente esbeltas, longilineas y verticales que remitían al fuste o cuerpo de las columnas griegas hasta el talle, lugar en donde el abrupto corte horizontal, que enmarcaba el escote, recordaba los capiteles o terminaciones de dichas columnas. Cuando estos vestidos tenían mangas, éstas podían ser cortas o largas. En el primer caso conformaban una especie de globo que quedaba ubicado sobre el hombro y terminaba en una especie de frunce sobre el nacimiento del brazo, siendo en algunas ocasiones especiales acompañadas por guantes; en el segundo caso se mantenía el englobamiento pero la manga luego se pegaba al brazo, como imitando a un guante, y terminaba a la altura de los nudillos cubriendo el dorso de la mano. Teniendo en cuenta que tanto en Francia como en Inglaterra, países donde más se popularizó este nuevo estilo, el clima invernal es bastante riguroso, podemos concluir que las señoras que iban a la moda muy pronto fueron al velorio porque literalmente se morían consumidas por agudas bronquitis, pulmonías y tuberculosis (tengan en cuanta que todavía no se habían inventado los antibióticos). Los médicos desesperados comenzaron a llamar a estas enfermedades la fiebre de la muselina y a pedir a gritos ropa de abrigo para acompañar a estos hermosos pero mortíferos vestidos. Y así fue como se pusieron de moda tres tipos de abrigo que tenían una característica en común: contrastar con el vestido por la pesadez de sus telas y por lo subido y saturado de sus colores que iban desde el rojo sangre al negro, pasando por oscuros marrones, azules y verdes musgo.

Los abrigos femeninos serán: • CHALES: realizados en cachemir, cuadrangulares, sin flecos y con guardas grecorromanas bordadas en sus bordes que hicieron furor cuando se comenzaron a importar desde Asia. • TAPADOS: parecidos a los redingotes masculinos pero sin solapas, de cuello y talle alto, con mangas largas (globo-guante) y que podían estar forrados en piel. • BOLERO O SPENCER: abrigo inventado en Inglaterra por el conde de Spencer, especie de chaquetita con mangas largas y ajustadas cuyo largo no sobrepasaba la cintura y muchas veces directamente tomaba solamente el busto sobre el cual se unían con una larga cinta.

Con la llegada de Napoleón al poder se impone el denominado estilo Imperio que no va a alterar las formas de la vestimenta pero sí su ornamentación y algunos detalles que tenderán a jerarquizar estas austeras prendas burguesas para hacerlas dignas de la nueva corte. El cortesano verá nuevamente militarizada su indumentaria por lo que su chaqueta nuevamente se llenará de bordados, galones y medallas; la misma estará acompañada por pantalones blancos, medias al tono y el tradicional sombrero bicornio. Las mujeres comenzaran a utilizar telas más pesadas como la seda y volverán a ornamentarse poco a poco, dando paso primero a tímidas cintas de raso y luego a generosos bordados realizados con hilos de seda, de oro y de plata y a la incrustación de perlas y otras piedras preciosas. El vestido de corte siempre llevará cola, estará forrado con sedas blancas o rosadas (en la corte no se puede andar semidesnuda), se usará con guantes y llevará el infaltable CHERUZQUE, elemento ornamental que recuerda a los cuellos de encaje renacentistas, que se adopta a partir del modelo que luce la emperatriz Josefina al momento de su coronación. El cheruzque es un cuello de muselina almidonada, que puede estar recamado en oro y plata, cortado en forma de pequeños picos ascendentes y que bordea todo el escote desde el pecho hasta la espalda pasando por sobre ambos hombros.


Bibliografía: Diccionario da Moda Autor: Marcos Sabino

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